¿La práctica hace al maestro?

Los ejercicios formativos de toda disciplina propician un entorno sin riesgo para el acercamiento a la actividad profesional, a través de la simplificación, la repetición, el feedback, la experimentación, etc. Sin embargo, una actividad muy simplificada o descontextualizada puede resultar poco útil para fomentar el progreso de la persona que quiere adquirir dominio de una disciplina. En consecuencia, el equipo docente ha de crear actividades relevantes e interesantes que propicien un acercamiento coherente a la actividad profesional.

Un ejemplo concreto de esta dificultad es la interpretación de lenguas. Es difícil practicar la interpretación en un contexto académico, por diversas razones relacionadas con el contexto de la prestación. Como en toda formación, la actividad mantiene solo una parte del conjunto de rasgos de la actividad profesional correspondiente, entre otras cosas porque una prestación deficiente no tiene consecuencias graves: se permite el fracaso.

Además, hay dos factores que me parecen de importancia singular: la falta de contexto comunicativo y, de forma relacionada, la falta de presión de tiempo. Me explico. En toda actividad de mediación lingüística, y muy especialmente en la interpretación, existe un contexto rico y específico de personas, conocimientos previos, puntos de interés o debate, etc. También hay presión de tiempo. La interpretación tiene que seguir el ritmo de la comunicación en general y, si está intercalada (consecutiva, enlace, a la vista), tiene que ser breve.

En el contexto académico/formativo, generalmente no existe un público definido que escucha la prestación, más allá de l@s compañer@s de clase y el profesorado (que ya conocen el discurso) y tampoco queda evidente el tiempo disponible. Como consecuencia, la actividad tiene tendencia a centrarse en la precisión lingüística, y los errores detectados son de índole gramatical, léxica y discursiva, especialmente errores de imprecisión o de omisión.

Tal cosa no invalida el ejercicio del todo, ya que los errores de omisión o de imprecisión pueden ser importantes. Sin embargo, puede conducir a una excesiva desnaturalización de la experiencia, al dar más importancia a factores secundarios.

En este sentido, los aspectos más críticos de toda prestación de interpretación son más bien transversales: tono de voz, volumen, ritmo adecuado, ausencia de muletillas, elegancia verbal, registro, comunicación del mensaje principal, resolución de problemas puntuales… Para dar prioridad a estos aspectos en un entorno formativo, hace falta trabajar de forma comunicativa, con déficit de información entre participantes. O sea, roles diferenciados: l@s estudiantes que escuchan la interpretación de sus compañer@s de clase no tienen acceso al texto de partida y tendrán que dar feedback sobre los aspectos mencionados.

Un aspecto relacionado con lo dicho es la dificultad relativa de las distintas modalidades de interpretación. Si tomamos en consideración las cuatro modalidades más frecuentes –simultánea, consecutiva, a la vista, de enlace– ¿cual sería el ránquing de dificultad? Realmente, no hay una respuesta universal porque depende en parte de las capacidades de cada persona. Dicho esto, en un entorno formativo, las modalidades más asequibles son la consecutiva y de enlace, precisamente porque permiten de forma natural que la intérprete se distancie de las palabras específicas del texto original y se centre en el mensaje más general.

A partir de aquí, es evidente que la traducción a la vista es un ejercicio especialmente difícil, y más en un contexto formativo, porque incluye una de las dificultades más señaladas de la simultánea, es decir, hablar una lengua a la vez que leer/escuchar otra.

En resumen, considerando la formación de personas que hacen sus pinitos en la interpretación, opino que hay que prestar especial atención a los factores transversales y no obsesionarse por temas de terminología y proximidad verbal al texto de origen. Más tarde todo será importante, pero al principio lo más relevante es practicar el dominio de la situación en conjunto: hablar con propiedad y expresarse con buen ritmo de forma adecuada.

Hoy en día las personas que se interesan por la interpretación con cierto espíritu autodidacta pueden encontrar muchas páginas de orientación en la web. Por ejemplo, la Caja de herramientas de formación a la interpretación, que pone a nuestra disposición la Comisión Europea, nos ofrece muchos recursos.

Richard Samson
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Acerca de Richard Samson

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