Poca calidad comunicativa

The descent into obscurity

“The descent into obscurity”, de Dickson Phua

Imaginemos una situación. Pensemos en una autoridad. Podría ser, por ejemplo, un docente, que quiere hacer pasar por un mal momento a una persona sujeta a su autoridad, por ejemplo, un estudiante, mediante una comunicación escrita. ¿Cuáles serían los mecanismos disponibles a este docente para poner en marcha su propósito? He aquí unos cuantos, en referencia al envío de un mensaje de correo electrónico.

  • Utilizar un tono gélido e impersonal, sin nombres y sin voz directa.
  • Utilizar un registro formal.
  • Utilizar terminología especializada.
  • Escribir frases largas y complejas.
  • Hacer referencia a otros documentos no incluidos en el mensaje.
  • No incluir enlaces a otros recursos mencionados.
  • No permitir respuesta por el mismo canal.
  • Incluir una fecha límite para que la comunicación tenga efectos administrativos.
  • Hacer referencia a otros canales de comunicación para comprobar la información, pero sin especificarlos.

El efecto de recibir un aviso en estas condiciones puede ser perverso. En vez de facilitar las gestiones, incita a la inseguridad y a una sensación de indefensión. Es de esperar que las universidades y escuelas ya no se dirijan a sus estudiantes así. Pero hay otros estamentos que sí lo hacen.

Hace unos días, recibí, como secretario de una asociación local, un aviso de la Administración de la Seguridad Social. Figura a la derecha. Esta misiva tiene todos los defectos listados arriba. Informa a la persona que recibe el aviso que hay información puesta a su disposición, pero en otro sitio, sin entrar en ningún detalle. El destinatario, en este caso yo, empieza un viaje de descubrimiento, si quiere.  Es lo que hice. Entré en la sede electrónica de la Administración de la Seguridad Social haciendo uso de la firma digital de mi asociación, que garantiza la privacidad de la comunicación. Máxima fue mi frustración cuando vi que no existía ningún aviso. Me remití a la página web del Ministerio y seleccioné el número de teléfono de ayuda. No contestó nadie. Llamé a la centralita. Me dieron otro número pero dijeron que a las 14.30 horas se cierra la atención telefónica. Eran las 14.25 horas. Llamé, pero no me contestó nadie.

En este momento, a la hora de publicar el artículo, aún no he podido descubrir el contenido específico de la comunicación.

Me preocupa la indefensión del ciudadan@ delante de comportamientos administrativos prepotentes de este tipo. La calidad comunicativa del mensaje es casi nula, más allá de poner de relieve la relación jerárquica entre la Administración Pública y el ciudadano. ¡No somos nadie!, es lo que comunica, poca cosa más.

Nos dicen que en España a lo largo de los últimos años hemos progresado en este sentido. Los textos administrativos ya no son tan oscuros y pesados como antaño. No hace falta recorrir a expresiones como “gracia que espera obtener del recto proceder de Vuestra Ilustrísima”, “según su leal saber y entender” y otras del estilo. Tampoco hace falta ni rogar ni suplicar. [1] Pero aún queda mucho camino, especialmente en español. [2]

En otras ocasiones, en Tradiling hemos tenido ocasión de referirnos al movimiento Plain English Campaign en lengua inglesa. ¡Ojalá pudieramos disfrutar de una campaña de arraigo parecido en España! Sea como sea, hoy estamos de celebración porque la Asociación Lectura Fácil ha organizado en Barcelona su 7º Encuentro de Lectura Fácil. Desde Tradiling, les deseamos mucho éxito.

Referencias

  1. Los ejemplos de este párrafo vienen de Daniel Cassany.
    Cassany, D. (2005). Plain language in Spain. En Clarity. Journal of the international association promoting plain legal language,  páginas 41- 44. Número 53. Mayo 2005. Disponible en http://www.clarity-international.net/journals/53.pdf
  2. Lo afirma Cristina Gelpi en la misma revista. Clarity. Journal of the international association promoting plain legal language,  páginas 23- 25. Número 55. Mayo 2006. Disponible en http://www.clarity-international.net/journals/55.pdf

Richard Samson

I’m a teacher living in Osona, Spain. I'm into tennis, dogs, and chickens. I’m also interested in translation and Moodle (well, digital tools for teaching, in general).
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