Maria Aurèlia Capmany, traductora de francés e italiano

abasart, CC BY 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/3.0>, via Wikimedia Commons

Maria Aurèlia Capmany i Farnés, archivo fotográfico de la familia Capmany

En el marco del grupo de investigación GETLIHC (Grupo de Estudios de Género: Traducción, Literatura, Historia y Comunicación), de la Universidad de Vic – Universidad Central de Cataluña, se han publicado monografías y artículos en revistas especializadas para recuperar y visibilizar a las traductoras catalanas, sus traducciones y sus paratextos. La base de esta recuperación de voces traductoras femeninas (y masculinas) invisibilizadas fue la elaboración durante diez años del Diccionari de la traducció catalana (2011), dirigido por Montserrat Bacardí (UAB) y Pilar Godayol (UVic-UCC), que ahora se puede consultar en línea a Visat. Desde el principio, uno de los objetivos relevantes de las directoras fue rescatar figuras femeninas silenciadas. A partir de ahora, en Tradiling iremos publicando pequeñas semblanzas de traductoras. Hoy empezamos por una de las más prolíficas e implicadas en proyectos editoriales de traducción al catalán: Maria Aurèlia Capmany (entrada de LletrA, web de literatura catalana de la UOC) .

Novelista, ensayista, política, activista cultural y mujer de teatro, Maria Aurèlia Capmany i Farnés (biografía en escritores.org) (Barcelona, ​​1918-1991) fue también una traductora prolífica del italiano y el francés al catalán. De actitud crítica, fue autora de una obra vasta, compleja y claramente ideológica. Entre otras obras, destacan los ensayos feministas La dona catalana (1968), El feminismo ibérico (1970), en colaboración con Carmen Alcalde; Cartes impertinents de dona a dona (1971), De profesión: mujer (1971), El feminisme a Catalunya (1973), Carta abierta al macho ibérico (1973), La dona i la Segona República (1977) y Dona i societat a la Catalunya actual (1978). El papel de la mujer en Cataluña y el Estado español, la divulgación de la historia catalana y el compromiso político son los tres ejes de sus reivindicaciones.

Fue este grado de militancia lo que la empujó, además de cuestiones económicas, a traducir para Ediciones 62 más de veinte novelas entre 1963 y 1968, algunas para la colección La Cua de Palla, que dirigía Manuel de Pedrolo. Durante estos cinco años trasladó obras de autores franceses, italianos e ingleses, entre los que destacan Italo Calvino, Pier Paolo Pasolini, Vasco Pratolini, Cesare Pavese, Elio Vittorini (con los que dio a conocer la prosa realista italiana de la postguerra), Alain Fournier, Pierre Véry, James M. Cain, Terry Stewart y Georges Simenon. De este último tradujo seis novelas policiacas en cuatro años, género por el que estaba especialmente interesada con el fin de normalizar su lenguaje en catalán.

Las traducciones de Capmany, como las de Manuel de Pedrolo, Rafael Tasis, Joan Oliver o Josep Vallverdú, de clásicos de la novela negra para La Cua de Palla (colección que desapareció en 1970 con 71 títulos, 69 de los cuales eran traducciones) crearon un “nuevo” catalán de calle que posteriormente han empleado autoras y autores autóctonos. Entre las traducciones de los años sesenta destaca Un dic contra el Pacífic (1965), de Marguerite Duras, una de las escritoras francesas que más han experimentado novelísticamente, como Capmany en la novela Un lloc entre els morts (1968), la crisis de identidad y la nada de la cultura contemporánea.

Pasados ​​los sesenta tradujo, no tan intensamente, para Nova Terra, Dopesa y Laia, editoriales con las que también estuvo vinculada a lo largo de su vida literaria. Pero si durante los primeros años de la actividad traductora se centró en la novela, en los setenta y los ochenta se focalizó en otros campos: los clásicos de la literatura infantil y juvenil y el ensayo. En 1982 trasladó Fenomenologia i existencialisme de Jean-Paul Sartre, con una introducción en la que explica su interés, por un lado, en introducir la obra de Sartre a un público relativamente amplio y, por el otro, en contribuir a la normalización del lenguaje filosófico catalán. En 1986 cerró parcialmente su larga trayectoria traductora con Aquesta nit improvisem de Luigi Pirandello, donde se trata el motivo del “teatro del teatro”. Antes de morir se hizo cargo de la traducción del último libro de La recerca del temps perdut proustiana, El temps retrobat (1991), que había empezado y no pudo terminar Jaume Vidal Alcover.

Capmany adquirió un compromiso personal con un país y una época, y la traducción fue una de sus armas para luchar contra la invisibilidad de autores y autoras en traducción que había provocado la dictadura franquista.

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